09 Noviembre 2010
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UN PAISAJE LABRADO POR EL AGUA
El río Cidacos es un afluente del margen derecho del río Ebro que nace en la sierra soriana de Montes Claros. En su tramo final baña la fértil y productiva vega, donde se asientan las poblaciones de Arnedo y Calahorra, y atraviesa la Reserva de la Biosfera de los Valles del Leza, Jubera, Cidacos y Alhama, declarada en 2003, entre cuyos numerosos valores naturales y culturales destacan sus cortados rocosos y cañones fluviales, que alternan con los tradicionales cultivos en terraza.
Esta ruta sigue un antiguo trazado ferroviario que recorría el valle, actualmente acondicionado para senderistas y amantes del ciclismo. El trayecto está bien definido y señalizado, por lo que la orientación no ofrece apenas dudas en casi todo su recorrido, salvo al llegar a la localidad de Arnedo, donde hay que abandonar el viejo camino marcado por las vías del tren, para continuar por uno nuevo que discurre paralelo al río.
El punto de partida es la antigua estación de tren de Arnedillo, reconvertida actualmente en escuela, almacén y bar. Junto a este centro público multiusos se encuentran las piscinas municipales y, más cerca del río, unos pequeños baños públicos de aguas termales. Río arriba se vislumbra el conocido balneario de Arnedillo, no muy lejos de donde es posible visitar rastros de huellas fosilizadas de dinosaurios.
Nada más comenzar, este camino natural aprovecha un largo túnel iluminado de 550 m que pasa bajo la población. A su salida, cruza el río Cidacos por un puente moderno de hormigón, desde donde se pueden apreciar los farallones rocosos que encajonan sus aguas. Enseguida el valle se abre, y en la vega aparecen las primeras huertas de frutales y olivares entre el raquítico matorral que ha colonizado pacientemente las laderas.
Algo más adelante se alcanza el Mirador del Cidacos, donde se inicia la Vía Verde de Préjano que, aprovechando el antiguo trazado de otro ferrocarril, asciende 5 km hasta unas minas situadas al pie de Peña Isasa.
Durante el recorrido por el valle pueden verse los estratos inclinados de Herce y las poblaciones contiguas de Santa Eulalia Somera y Santa Eulalia Bajera, situadas en la otra orilla del río. La bajada es continua hasta cruzar el Cidacos a la altura de Herce, donde el camino pasa definitivamente a la margen izquierda. A través de densos cañaverales, la ruta llega a la estación de esta localidad, actualmente utilizada como albergue juvenil.
Sobre los cortados de Herce asoman las conocidas como "farmacias de los moros", bellas excavaciones
utilizadas como palomares.
El desvío acerca el camino hasta la orilla del río, circulando por el Parque Lineal de la Vega del Cidacos, desde donde, si se cruza el puente peatonal de madera que se encuentra a mano derecha, es posible acercarse a visitar el Monasterio de Nuestra Señora de Vico, encaramado en un cortado sobre el río. Más adelante, unos columpios avisan de la llegada a la ciudad de Arnedo, tercera en población de La Rioja y sede de una pujante industria de calzado.
El moderno urbanismo de Arnedillo, repleto de hoteles, restaurantes, bares y discotecas, contrasta violentamente con la arquitectura serrana tradicional a base de humildes casitas de pizarra correspondiente a los pueblecitos de su alrededor.
Una vez atravesado el parque del Cidacos, la ruta vuelve a pasar por terrenos de huerta con abundantes viviendas, serpenteando hasta recuperar nuevamente el antiguo trazado del tren. Atraviesa un polígono industrial y el Punto Limpio municipal, dejando atrás Arnedo.
El camino se dirige hacia Quel en paralelo a un gasoducto marcado con hitos de color amarillo. En el interior de esta localidad hay un tramo, ocupado por unas naves y un colegio, donde nuevamente se pierde el antiguo trazado ferroviario. El trayecto rodea por su derecha esta manzana edificada, recuperando poco después la vía original, donde nuevamente se vuelven a ver los hitos del gasoducto, que sirven de guía para no perderse en este quiebro presidido por el castillo de Quel y las escarpaduras rocosas de su peña donde nidifican los buitres leonados. Una vez sobrepasado Quel, el Camino Natural continúa con la presencia continua a su izquierda, de grandes cortados rocosos, mientras la vega recupera su esplendor productivo. La ruta salva un cruce peligroso de la carretera LR-115, y llega a un túnel iluminado de 575 m que atraviesa el Alto del Gollizo. Desde el camino se divisa, cubierta por carrizales, la laguna de Vallalengua, situada en una depresión. Poco más adelante se encuentran las ruinas de la antigua estación de Autol, con un merendero a su vera, tras lo que la ruta abandona momentáneamente la vega fluvial, por lo que el paisaje se transforma en lomas semidesérticas con matorral.
El túnel del Gollizo evita el paso por la población de Autol, donde merece la pena detenerse para ver "el Picuezo" y "la Picueza", dos grandes columnas de arenisca, producto natural de las erosiones fluvial y eólica, actualmente integradas en un parque del municipio. Autol tiene importantes industrias agroalimentarias de productos de huerta y champiñones, cuyos abonos impregnan el aire de este tramo.
El Camino Natural cruza la carretera LR-282, punto donde hay que extremar la precaución porque hay mala visibilidad y los coches alcanzan grandes velocidades. Ahora el recorrido va en paralelo a la citada carretera, transitando de nuevo por la vega fluvial, que es muy amplia en este sector.
El recorrido restante hasta Calahorra atraviesa grandes fincas agrícolas de secano, viñedos y olivares, hasta el Apeadero de río Livillos, un área con mesas donde es posible descansar, aunque sin sombra.
Ya muy cerca de Calahorra se aprecian los pilares del antiguo acueducto romano de Calagurris. El camino se dirige a esta ciudad torciendo a la derecha al encontrarse con la autovía AP-68, a la que sigue en paralelo, pasando por debajo de un viaducto, tras el que llega al Parque de Cidacos, próximo a la Catedral.
CALAHORRA
Esta ciudad fue uno de los más importantes asentamientos romanos de la cuenca del Ebro, como así lo atestiguan los numerosos restos arqueológicos aparecidos en sus cercanías, entre los que destacan las termas y el circo donde incluso se llegaron a celebrar naumaquias, espectaculares batallas navales, para las que era preciso traer el agua desde el Cidacos mediante un acueducto.
La hegemonía territorial de Calahorra se ha mantenido desde entonces hasta la actualidad, siendo sede de Obispado, por lo que cuenta con Catedral y Palacio Episcopal. Hoy en día es un importante centro económico de La Rioja y la segunda urbe de esta Comunidad Autónoma, cuyos productos hortícolas son famosos por su elevada calidad.
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